Así lo declaró un testigo fundamental. Ocurrió 24 horas después de la desaparición de Maldonado. Estaba “bajo el régimen de testigo protegido”, pero Patricia Bullrich lo nombró en su exposición ante el Senado.

-¿Cómo te enterás lo que pasó con Santiago?

-Me enteré por radio FM Alas. Después del allanamiento estábamos al tanto sobre que había un desaparecido. Que se habían llevado a uno. Cosa que no me preocupó porque, cuando yo caí detenido el 10 de enero, también tardaron dos o tres días en ubicar el lugar en donde me tenían.

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Al día siguiente me mandan una foto, por whatsapp con la cara del muchacho que se habían llevado, y ahí me di cuenta que era Santiago Maldonado. El Brujo.

En ese mismo momento, a lo primero que atiné fue agarrar mi teléfono y llamar. Fue a las 15:23. Llamé a Santiago y alguien me atendió durante 22 segundos, sin emitir ninguna palabra.

Se escuchaba una habitación vacía, con ecos, pasos. Y lo primero que se me vino a la mente fue el ruido de botas, caminando. En ningún momento me hablaron. Yo lo llamaba a Santiago, a los gritos. La llamada dura 22 segundos, y me cortan. Al minuto siguiente volví a llamar, y ya me daba como que el teléfono estaba apagado.

“Fue a las 15:23. Llamé a Santiago y alguien me atendió durante 22 segundos, sin emitir ninguna palabra. Se escuchaba una habitación vacía, con ecos, pasos. Y lo primero que se me vino a la mente fue el ruido de botas, caminando.”

-¿Y a partir de ahí que hiciste?

-Seguí llamando. Al día siguiente también. Y siempre me dio apagado. Esto fue un día después del operativo, pasadas las 24 horas. Y esta fue la prueba que presenté en el juzgado federal de Esquel, ante el juez Guido Otranto. Mostré la llamada, y la captura de pantalla.

-¿Y cuando presentaste esto que pasó?

-El juez Otranto, ese lunes, ante la primera audiencia, me dio su palabra de que iba a quedar como testigo resguardado, que no iba a dar a conocer mi identidad, por una cuestión de seguridad. Ante lo cual -evidentemente- “palabra” no tiene. Porque a los dos días, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, me dejó al descubierto, fue casi como una “cadena nacional”, en una conferencia que hizo en el Senado, dando a conocer mi nombre completo, el de mis padres, y mi domicilio antiguo en Neuquén. Y a partir de eso quedé expuesto nacionalmente. En el canal TN me nombraron. Me avisó mi vieja de esto. Dijeron que “Ariel Garzi había presentado la prueba de un buzo”, que se lo di en la mano al juez Otranto. Porque él (Otranto) me había pedido una prenda de Santiago Maldonado para hacer el rastrillaje. Y yo estoy 100% seguro que ese buzo era de él (Santiago). Y ayer, en TN, dijeron que “Ariel Garzi había presentado una prenda de Santiago Maldonado”, lo cual era incorrecto decirlo. Porque rompieron con el secreto de sumario. Mis abogados se están encargando de los papeles legales, como para responder. Porque me dejaron totalmente expuesto.

-¿Lo conocías a Santiago?

-Sí, al Brujito lo conocía. Él siempre andaba paseando por la feria. Después de conocerlo, conocí amigos en común. No nos juntábamos mucho, a veces charlábamos, compartíamos los mismos ideales, la misma lucha. Él estaba al tanto de la situación que yo viví el 10 de enero, entonces, cada vez que nos veíamos, hablábamos de eso, y de política. También nos cagábamos de risa, tomando unas cervezas.

-Lo de la llamada no trascendió tanto.

-No, lo ocultaron, y siguen tratando de ocultarlo. Dicen que es mentira, o que yo -cuando testifiqué- dije mal el nombre de Santiago. Bullrich dijo que yo dije “Sebastián Maldonado”. Cosa que me parece totalmente ilógica. ¿Cómo no voy a saber el nombre de mi amigo, por el cual estoy haciendo esto?

-¿También te dijeron algo del teléfono?

-Sí. El número que yo tenía (de Santiago) en ese momento, tenía característica chilena. A la semana que yo declaré, me dijeron que ya tenían el resultado del rastrillaje, de la triangulación. Porque lo que estamos queriendo saber es desde dónde me atendieron la llamada que hice, para tener una noción de dónde estaba Santiago, dónde lo tenían, y con quién estaba. Y lo que me dijo el defensor público, (Fernando) Machado, hace dos días, es que hay que pedirle al Estado chileno -al ser un teléfono de característica chilena- una orden que habilite a la empresa (de telecomunicaciones) chilena, para que puedan hacer el rastrillaje, la triangulación y dar las coordenadas. Me dijo que eso iba a demorar entre dos y tres semanas. Cuando ya estamos a 20 días de la desaparición de Santiago.

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Fuente: Revista Cítrica
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